Entrevista Inse Control

Inse Control es una consultoría de técnica especializada en el sector agroindustrial, que cuenta con más de 10 años de experiencia.  Hoy tenemos la oportunidad de hablar con José Antonio López Sierra, director e ingeniero técnico de Inse Control, sobre la evolución de la empresa, sus proyectos en el ámbito de la sostenibilidad, la economía circular en el sector primario y la retroalimentación entre la sostenibilidad y la digitalización.

 

 

 

 

 

Nuestro mayor nicho de mercado es el desarrollo de proyectos agroganaderos e industriales relacionados con el sector primario, con especial relevancia en lo que respecta a las autorizaciones ambientales y sectoriales necesarias.

Con el tiempo la empresa ha diversificado la actividad, incluyendo la comercialización de insumos para el sector primario así como la intermediación en operaciones compra-venta de inmuebles no residenciales.

Nuestros clientes suelen ser grandes cooperativas agrarias, explotaciones agroganaderas e industrias de transformación de productos agrarios.

Nuestra zona de mayor actividad es Galicia, aunque desarrollamos proyectos en el resto del territorio nacional e incluso apoyamos a otras empresas en procesos de internacionalización.

La mayor diferencia creo que está en la dimensión de nuestros clientes. En la actualidad, las explotaciones o industrias en las que prestamos servicios han conseguido unas dimensiones que en ocasiones triplican la que tenían hace diez años, y consecuentemente la precisión y demanda de servicios aumenta proporcionalmente, por lo que estamos obligados a una profesionalización muy extrema y a la constante formación y búsqueda de nuevos profesionales.

Siempre hemos mantenido una gran conciencia medioambiental en todos los trabajos y asesoramientos que realizamos. Es por esto que el sello de la empresa siempre pasa por cumplir con todas las normativas y recomendaciones en lo que se refiere a sostenibilidad, bien sea en un proyecto a futuro como en uno existente.

Por lo tanto, nuestra premisa es un aumento de la producción y dimensionamiento de la empresa, que lleva parejo un trabajo y un estudio previo del impacto que esto puede generar, así como las mejores técnicas o medidas que podemos aplicar para mitigar el efecto y, en consecuencia, generar actividades sostenibles.

En todos los proyectos que desarrollamos actuamos de alguna manera como responsables en la aplicación de soluciones o mejoras técnicas disponibles en materia medioambiental, por lo que normalmente contamos con una autonomía amplia para establecer y sobreponer criterios que redunden en mejoras exponenciales de las condiciones medioambientales de la actividad. De hecho, la pretensión es orientar a la agroindustria hacia situaciones de balance energético nulo, es decir, que sean capaces de reutilizar sus rechazos a favor de generación de energías o insumos necesarios. Por lo que trabajamos para que los rechazos o productos a valorizar externamente sean reducidos al máximo.

En este momento en el sector primario nos encontramos inmersos en una gran reconversión, con normativas medioambientales que en ocasiones condicionan enormemente la producción y, en consecuencia, generan incertidumbre e inseguridad. Por lo que a nuestro parecer, el mayor reto al que nos enfrentamos es a una estabilización y a una reestructuración de las políticas que se aplican, de forma que se utilicen directrices viables y sostenibles sin caer en demagogias y excesos de proteccionismo que, en ocasiones, responden a desconocimiento profundo del sector por parte de algunos grupos de presión.

Es posible y existe mucho margen de mejora en lo referente a la recirculación en el sector agroindustrial, pero lo más importante es aplicar estas mejoras con criterios lógicos y estudiando de forma correcta todos los pros y contras. Recordemos que una de las premisas o necesidades del ser humano es su alimentación, por lo que emplear restricciones en exceso apelando a una mejora medioambiental puede llegar a generar estrecheces o carencias básicas, lo que desde luego sería un problema mucho más grave.

La tecnología con la que se trabaja es una de las ayudas más importantes con las que contamos para disminuir los consumos, el gasto energético, la improductividad, etc. En nuestro caso, es determinante para hacer las empresas más sostenibles. Además, se trata de una industria dinámica y muy cambiante, por lo que el aprovechamiento de los nuevos desarrollos provoca efectos inmediatos sin necesidad de esperar tiempo para obtener resultados.

Debido a que los resultados son fácilmente visibles, desde hace un tiempo estamos desarrollando lo que se llama agricultura 4.0, que establece una clara directriz hacia técnicas y modelos totalmente respetuosos con el medio al mismo tiempo que mejoran la productividad y permiten que la actividad sea viable.

Considero que el Clúster debe de estar presente en desarrollos de proyectos colectivos que impliquen a las administraciones y al sector privado para dar soluciones prácticas y factibles para la gestión de rechazos y subproductos de la industria agroalimentaria, ya que hasta el momento la Administración se ha decantado por legislar e imponer, pero con muy poco aporte de soluciones o implicación.

Cualquier innovación o desarrollo que permita reducir la huella o el impacto medioambiental del sector primario es bienvenida, y considero que Viratec debe situarse en esta línea.