Rebajar los costes logísticos y la huella de carbono son algunos de los retos a los que se enfrentan los gestores de residuos, así como la necesidad de mejorar la segregación de los distintos tipos de materiales contenidos en los rechazos para seguir cerrando el círculo y darles una segunda vida en forma de nuevos productos.

De estas y otras cuestiones charlamos con José Manuel del Río Abal, director comercial de Galicimplas (Grupo Ingaroil).

A esta planta ubicada en As Somozas llegan residuos de toda Galicia que posteriormente regresan al mercado en forma de pavimentos y otros materiales de construcción y mobiliario urbano. Sus ventas se extienden a toda España además de Portugal.

– ¿Cómo contribuye Galicimplas a la economía circular del sector de los plásticos? 

La economía circular es nuestra razón de ser puesto que como valorizadores damos una segunda vida a los residuos plásticos. A nuestras instalaciones en As Somozas llegan los rechazos de plástico, es decir, aquellos que no se pueden reutilizar directamente para hacer otros productos por estar mezclados con otras sustancias. Proceden del contenedor verde genérico de residuos urbanos, así como de la actividad portuaria, agrícola e industrial. Mediante un proceso de trituración, aglomeración y extrusión, convertimos estos residuos en una materia prima apta para nuevos procesos industriales.

Pero además cerramos el círculo porque fabricamos pavimentos, palets, perfiles para cierres, tejas, tablas para paseos, mobiliario urbano, etc. Nosotros certificamos la trazabilidad del residuo plástico desde que el gestor lo recoge al productor y lo entrega en nuestra planta, donde obtiene una segunda vida en forma de nuevos productos que comercializamos en toda España y Portugal, tanto a administraciones como a clientes particulares.

– Este mes han entrado en vigor los nuevos impuestos a los envases plásticos no reutilizables y a la entrega de residuos en vertederos e instalaciones de incineración. ¿Cómo influirá en la actividad de empresas como Galicimplas?

Lo previsible es que, si se cumple la Ley de Residuos y Suelos Contaminados, en plantas como la nuestra entre un volumen sensiblemente mayor de residuos plásticos, puesto que este marco legal busca potenciar al máximo la economía circular y el reciclaje. También puede ser una oportunidad para generar un mayor atractivo de los productos realizados a partir de plásticos reciclados y llegar a más clientes. En todo caso, esperemos que este tipo de medidas ayuden a avanzar en la protección medioambiental y en el freno a la contaminación derivada de estos residuos.

Desde su experiencia, ¿qué retos prioritarios deben afrontar las empresas dedicadas a la valorización de los residuos plásticos?

Necesitamos unir fuerzas colaborando mediante uniones temporales de empresas o fórmulas similares que nos permitan desarrollar proyectos conjuntos, así como impulsar nuevos modelos de trabajo. Tenemos el reto de abaratar costes logísticos y de recogida del residuo, y, no menos importante, el desafío de reducir la huella de carbono derivada del transporte. Tanto el precio del transporte como la huella de carbono son dos factores especialmente sensibles si tenemos en cuenta la dispersión de las plantas de tratamiento existentes en Galicia, que nos suministran nuestra materia prima.

En paralelo, es importante impulsar proyectos de I+D+i que nos ayuden a optimizar la segregación de los distintos tipos de residuos que llegan mezclados -rechazos-, de modo que el proceso sea menos manual y eficiente desde el punto de vista energético, facilitando además la transición hacia el empleo de energías renovables en nuestros procesos.

– El problema de los residuos plásticos genera una percepción social algo negativa sobre el uso del plástico en la fabricación de productos, ¿cómo puede afrontarse este asunto desde el seno de Viratec?

El plástico es un material muy apto en múltiples sectores de actividad y de sus residuos se pueden obtener productos con prestaciones y comportamiento muy ventajosos sobre otras alternativas, y así se lo demostramos a nuestros clientes. No tengo la menor duda de que mediante la innovación los materiales plásticos van a seguir muy presentes en nuestras vidas, y entidades como Viratec pueden ayudar a visibilizar públicamente estas mejoras y avances en la economía circular del plástico, porque además dentro del clúster contamos con socios que aglutinan un alto conocimiento en estas cuestiones.

– Uno de los objetivos del Clúster es favorecer la cooperación entre empresas y que estas fortalezcan sus capacidades tecnológicas. ¿Qué tipo de proyectos podrían impulsarse desde Viratec en el ámbito de la valorización de los residuos?

Pienso que podríamos explorar mejoras en cuanto a la segregación de los materiales de los rechazos, uno de los retos que mencioné anteriormente. Otro proyecto muy interesante se centraría en el problema del reciclaje de las palas eólicas en desuso, cuya valorización actualmente es casi nula, aunque se esté investigando al respecto. Desde Galicimplas recibimos esa demanda del mercado y queremos apoyarnos en otros actores, tanto públicos como privados, para abordar la viabilidad de poder introducir estas palas  en nuestro procedimiento de fabricación, contribuyendo a dar respuesta a un reto importante que afecta al sector de la energía eólica.