Patricia Fernández Liz- directora del Área de Servicios en la Agencia Gallega de Innovación (GAIN) de la Xunta de GaliciaGalicia es foco de atención de empresas y fondos de inversión que apuestan por la biotecnología como sector estratégico. En los últimos años la comunidad gallega ha avanzado en transferencia, emprendimiento e inversión empresarial y puede posicionarse como una biorregión de referencia, según explica Patricia Fernández Liz, directora del Área de Servicios en la Agencia Gallega de Innovación (GAIN) de la Xunta de Galicia.

Para dar este salto, la comunidad gallega debe aprovechar las oportunidades de financiación existentes, promover pilotos a escala industrial y reforzar su participación en los centros de debate europeos a través de entidades como el Clúster Gallego de Soluciones Ambientales y Economía Circular.

– La Xunta de Galicia considera la biotecnología como una de las áreas con mayor proyección económica, científico-tecnológica y social de la próxima década. ¿Cuál es su situación actual en nuestra comunidad?

Actualmente, Galicia es foco de atención tanto de empresas como de fondos de inversión, lo que refleja la apuesta realizada por la Xunta de Galicia y el sector en los últimos años. Se han producido avances en todos los ámbitos, tanto en transferencia, como en emprendimiento e inversión empresarial. Por poner un ejemplo, es muy significativo que recientemente dos empresas del sector biofarmacéutico, Sunrock Biopharma y Origo Biopharma, hayan cerrado acuerdos con importantes empresas para invertir o licenciar sus moléculas. Inversiones como IFFE-Biotech para la producción de omega-3 o de Lonza, que proyecta una nueva planta, demuestran, por un lado, que hay talento -el activo más importante para cualquier empresa- y, por otro lado, que hay sinergias claras entre nuestros recursos naturales, el ecosistema biotecnológico y nuestra capacidad logística.

– ¿Qué objetivos se marca la Xunta de Galicia a través de GAIN en sus políticas de impulso a la biotecnología?

La Estrategia de Consolidación del Sector Biotecnológico de Galicia es muy ambiciosa, pero destacaría dos objetivos: incrementar la facturación del sector en un 50%, 220 millones más, y crear nuevas empresas -un 50% más-. Aparte de los aspectos cuantitativos, hay implícito un impacto clave que mencionaba antes, el talento. Formamos a más de 2.200 profesionales al año en titulaciones superiores y formación profesional relacionadas con Ciencias de la Vida, los jóvenes tienen futuro en Galicia porque las empresas punteras van a invertir en aquellas regiones donde cuentan con profesionales cualificados. Si las empresas gallegas, además, apuestan por la bioeconomía, tendremos no sólo un sector de futuro sino de presente.

– ¿Qué resultados destacaría de la estrategia 2016-2020?

La Estrategia de Impulso a la Biotecnología sentó las bases de Galicia como polo biotecnológico, lo que nos ha permitido ganar en competitividad a nivel internacional y atraer a empresas e inversores. Mediante las acciones estratégicas impulsadas desde la Xunta de Galicia en colaboración directa con el conjunto de agentes del sector, se han logrado aunar y optimizar nuestras capacidades y nuestro potencial, alcanzando los objetivos y metas propuestos. Se alcanzó una facturación de más de 300 millones de euros, se crearon 30 empresas fruto de iniciativas de bioincubación y del esfuerzo de los clústeres, y se crearon más de 300 empleos cualificados.  Además, los centros de conocimiento reforzaron su posicionamiento en España y Europa, lo que ha facilitado la atracción de iniciativas hacia Galicia como la incubadora Business Factory Medicines, que nace de la colaboración entre científicos -a través de la Fundación Kaertor- y la industria -Janssen y Lilly-, para avanzar en el desarrollo de nuevos fármacos. Tener una empresa puntera en bioinformática como Mestrelab que hoy capitanea desde Santiago la división de software de Bruker, la multinacional líder en equipamiento de laboratorio, nos llena de orgullo. Además, sabemos que estas grandes noticias no harán más que crecer porque las personas e instituciones que están detrás de ellas, creen y están trabajando para que seamos una de las regiones referentes en el mundo.

– ¿Cuáles son los subsectores de nuestra economía más avanzados en la aplicación de la biotecnología como palanca de crecimiento y cuales deben dar un paso adelante?

La biotecnología requiere de conocimiento y de transferencia al mercado, por tanto, aquellos sectores en los que su impacto es más directo son los que destacan inicialmente en su aplicación. Por ejemplo, el sector agroganadero y el alimentario han sido pioneros aplicando la biotecnología en ámbitos como la mejora genética o la valorización de residuos y subproductos, donde tenemos empresas punteras. También en el ámbito farmacéutico tenemos unas bases muy sólidas con el Campus Vida y la industria biotecnológica, pero hay otros donde podemos y debemos hacer un esfuerzo para que la tecnología ayude a reconvertir los modelos tradicionales. La Comisión Europea señala que la disrupción se encuentra en la bioeconomía -favorecer la circularidad en las cadenas de valor- y en la industria. Las universidades, los centros tecnológicos y las empresas a través de los clústeres, como Viratec, podéis sumar e intentar encajar las necesidades de futuro y las soluciones existentes porque es necesario demostrar, hacer pilotos a escala industrial, es nuestro reto, y para ello existe financiación pública.

– Partiendo de la importancia de la economía circular y las soluciones ambientales, ¿qué papel puede jugar Viratec y sus socios para impulsar la biotecnología en nuestros sectores económicos tradicionales? 

Lo primero que debemos hacer es visibilizar la biotecnología que hacen los socios de Viratec, para poner en valor las capacidades y la competitividad de aquellos sectores que incorporan la biotecnología. Lo segundo, es fomentar la colaboración con el resto de agentes -tanto de conocimiento como empresariales- para, por un lado, incrementar la transferencia de conocimiento y, por el otro, apoyar a aquellas empresas que necesitan adoptar soluciones biotecnológicas pero desconocen que existen en nuestro territorio.

– ¿Puede la biotecnología ayudar a fijar población en el rural gallego?

Por supuesto, además promoviendo un rural basado en el conocimiento. Una parte de la biotecnología está vinculada al aprovechamiento de recursos naturales, pero esa no es la única oportunidad para el rural. Como ocurre en otros ámbitos, hay industrias de proximidad como la biotecnología de reciclaje que puede necesitar cercanía a los generadores de esos subproductos y, en estos casos, el rural es una ubicación idónea para poder dar servicio a varias empresas dispersas en el territorio. Pero, además, las inversiones en este sector son muy elevadas y requieren de talento. La posibilidad de tener en una región suelo industrial disponible, conexión a las infraestructuras portuarias y terrestres ágiles y las personas que lo hagan funcionar, puede atraer muchas inversiones de grandes empresas.

– ¿Qué oportunidades abren los Fondos Next Generation para el aprovechamiento sostenible de los óptimos recursos biológicos renovables de nuestra comunidad?

Una de las prioridades de la Unión Europea es la sostenibilidad y las circunstancias de esta era postpandémica han acelerado y ampliado la adopción de todas las medidas necesarias para ser más autónomos en cuanto a recursos pero no a cualquier precio, sino a través de la sostenibilidad. Esto implica que, por ejemplo, la economía circular tiene que integrarse en todas las entidades a corto plazo, no a medio ni a largo plazo. Y supone un cambio disruptivo en muchas empresas, especialmente en los ámbitos industriales. A nivel estatal, los Fondos Next Generation suponen una oportunidad a través de las convocatorias previstas en los PERTE. Por ejemplo, en el PERTE de Economía Circular están las grandes oportunidades para esta transición en sectores tan importantes para Galicia como la cadena de valor del textil y también todas aquellas empresas que utilicen plástico como alimentación o automoción, tan relevantes para nuestro sistema económico. Otra gran oportunidad es la convocatoria de ayudas del PERTE agroalimentario que todavía no se ha publicado pero se espera próximamente con unos 400 millones de euros, donde se aprobarán los consorcios destinados a transformar la cadena de valor agroalimentaria.

– ¿En qué países deberíamos fijarnos y seguir su camino?

Por la transversalidad de la biotecnología no hay un único país o modelo de referencia y, además, debemos tener en cuenta nuestra especialización y fortalezas. En Europa, destacan por ejemplo en el ámbito farmacéutico Suiza y Alemania. No aspiramos a ser como India, pero tenemos grandes capacidades y el conocimiento para encontrar sinergias con estos países. En agroforestal y alimentación Francia está trabajando muy bien y aprovechando los fondos de las distintas plataformas europeas lo que, igualmente importante, les da mucha visibilidad. Por último, de manera singular y con un carácter innovador, Países Bajos tiene una economía con grandes fortalezas en varios subsectores y que, por tamaño, puede ser una referencia de cómo orientar el potencial transversal que tiene la biotecnología. Un aspecto que tenemos claro es que, para ser una biorregión de referencia, debemos participar de la visión internacional que se está consolidando y, por supuesto, participar en los centros de debate europeos donde ya tenemos presencia, pero donde podemos implicar más a los agentes como Viratec.